jueves, 2 de junio de 2011

El Surgimiento de los Estados Totalitarios

Tras la Primera Guerra Mundial, Europa comenzó a experimentar un cuestionamiento de los sistemas democráticos y su efectividad. Sin embargo, fue la Gran Depresión lo que generó la definitiva crisis de estos sistemas, trayendo consigo un malestar social generalizado. La democracia imperante no daba solución a los problemas de cesantía y estancamiento económico.
La izquierda comunista, fomentada en Europa  y el resto de Europa representó una opción política, representando una amplia mayoría en varios países. A su vez, el miedo a la vinculación comunista, trajo consigo el surgimiento de la adopción de otras posturas fascistas (totalitaristas) que atacaban al comunismo de forma directa, fomentando el nacionalismo y en el caso alemán fuertemente racista.

Este tipo de fascismos, se caracterizaron por ser antidemocráticos, con una fuerte influencia en el control absoluto sobre poblaciones. Así la URSS, Alemania e Italia, se manifestaron con el régimen totalitarista. Especialmente, los dos primeros, el Estado intentó vigilar todo, sin dar paso a la libertad de expresión, opinión, entre otras libertades inherentes a la condición humana, pretendiendo el Estado ejercer un control total sobre el escenario político, social, económico y cultural del Estado.
Finalmente, la existencia de una sociedad de masas fue lo que permitió el desarrollo del totalitarismo, así también la concentración de la población en ciudades y el dominio total que ejerció el Estado sobre cada individuo fue clave en la expansión de la doctrina, con el fin de mantenerla sometida a través de distintos métodos. 

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